REALIDAD INTERIOR: PROPÓSITO
- adrgomez

- 1 feb 2023
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 18 feb
"Quiero dejar el mundo mejor de lo que lo encontré".
Esta frase me pareció bastante inspiradora, e imagino que cualquiera que busque su propósito estará de acuerdo conmigo. Perder la brújula es complicado y causa muchos malestares porque uno se siente perdido. La realidad interior se vive como un paisaje lleno de niebla. Una frase como ésta es una abstracción a la que uno puede aferrarse, pero no implica que no haya que hacer el trabajo de evaporar la confusión.

Durante más de un año, busqué mi propósito en mis actividades y mi trabajo. Desgraciadamente, tras una sucesión de fracasos y acumulación de frustración, me rendí. El impacto tendría que esperar, quizá en otra vida sería más fácil.
Para cuando decidí que ya no me importaba (lo cual no era cierto), estaba ahogada en datos sobre bienestar y propósito. Decidí poner a prueba todos esos conocimientos mientras, exhausta de tanto tratar de resolver, exploraba qué pasaba en el momento presente de los hábitos y las rutinas.
No quería alterar mi vida, así que empecé a revisar mi realidad interior y a explorar cómo integrar aspectos básicos de bienestar en un flujo cómodo. Diseñé cómo sería la semana, día a día, nada de exigencias, nada de metas.
Levantarme, desayunar, llevar niños al colegio, organizar la casa, leer, caminata de una hora, preparar el almuerzo, almorzar, trabajo creativo, recoger a los niños, cortar hojas en el jardín, pagar cuentas, organizar la cena, cenar, cerrar el día, leer y dormir. Agendé mis días con lo que en el mundo de la productividad se conoce como no hacer NADA. Y yo, vendida a ese esquema de eficiencia, estaba convencida de que no pasaría NADA.
Lentamente, la rutina del presente se volvió un espacio de habitar el cuerpo completo. Comencé a dialogar con mi mente sin sus ataques, sin sus acorralamientos. Me fui conectando con todo mi ecosistema y aprendí mucho. En mi nueva experiencia de realidad interior, encontré mi brújula como un gesto natural y espontáneo. No apareció una nueva narrativa, fue más bien una sensación de que todo estaba en orden. Un sentimiento sólido, de calma y sosiego, desde el cual se sentía muy a gusto SER YO.
Otras reflexiones de mi realidad interior:
Vivir hacia fuera es abandono adentro
Volver a lo básico
¡Fluir!
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